La Meteorología a través del tiempo

El verano es la época del año en la que dedicamos un mayor tiempo al ocio, al tomarnos en estas fechas el merecido descanso vacacional. De la amplísima oferta cultural que podemos encontrar por toda la geografía española, en el Museo de la Ciencia de Valladolid (Avda. de Salamanca s/n) hay una interesante exposición itinerante titulada: La Meteorología a través del tiempo. Permanecerá abierta hasta el 30 de agosto de 2009, de martes a domingo, de 10 a 19 h, ampliándose el horario de 11 a 21 h durante los meses de julio y agosto. Los lunes se mantendrá cerrada, excepto los festivos.

La muestra nos acerca al progresivo desarrollo del instrumental con el que se ha observado la atmósfera a lo largo de la historia. Es a un tiempo, reflejo del titánico esfuerzo de la humanidad por reducir su nivel de incertidumbre y un acercamiento a nuestra realidad cotidiana porque, no en vano, las predicciones meteorológicas y climatológicas determinan decisiones científicas, económicas y personales y han adquirido tanta importancia que de ellas se espera que sean capaces de prever el destino de nuestro planeta.

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Desde sus orígenes, el hombre ha mirado al cielo. Las primitivas actividades cotidianas como la caza, la recolección y la agricultura, estuvieron condicionadas por el tiempo atmosférico. Hoy en día,  la meteorología sigue teniendo un fuerte impacto en  la actividad humana, en especial, los fenómenos meteorológicos adversos. Las predicciones elaboradas por parte de los servicios meteorológicos contribuyen con éxito a salvar vidas y proteger bienes.

La observación meteorológica es el pilar fundamental sobre el que se sustentan la meteorología y sus ciencias afines. Los modelos numéricos de predicción, toman como partida el estado inicial de la atmósfera. Por ello es imprescindible una correcta observación a través de instrumentos y de personal cualificado. El estudio de las series temporales de observatorios meteorológicos, ha servido también para conocer mejor nuestro clima y confirmar el calentamiento global del planeta y el cambio climático.

En España, las primeras observaciones meteorológicas se remontan al siglo XVIII, pero habría que esperar hasta 1860, en que por Real Decreto, se creara la primera red de Observatorios.  Desde la creación del Instituto Central Meteorológico en 1887, pasando por el Instituto Nacional de Meteorología (INM), hasta la actual Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), son muchos los profesionales que con su dedicación y conocimientos han contribuido al desarrollo de la meteorología en España, y que actualmente hacen que AEMET sea uno de los Servicios Meteorológicos Nacionales de mayor prestigio europeo e internacional.

La muestra contiene numerosos instrumentos de observación, agrupados en función de la variable meteorológica que miden. Algunos de ellos pertenecen al primer cuarto del siglo XX, y por tanto, constituyen parte del patrimonio histórico del Servicio Meteorológico Español, actualmente AEMET.

Podemos ver un jardín meteorológico, o recinto en cuyo interior se ubican los sensores meteorológicos. Se muestran gran variedad de termómetros y aparatos registradores (termógrafos), higrómetros e higrógrafos, psicrómetros, termohigrógrafos, etc. Entre ellos destaca el termógrafo Short-Mason, de principios del siglo XX.

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Los anemómetros mostrados, de cazoletas, paletas o el singular de péndulo Daloz, permiten ver la variedad y originalidad del instrumental meteorológico. Los barómetros, barógrafos, altímetros, piranómetros, heliógrafos, actinógrafos y pluviómetros completan los aparatos convencionales de observación. Mención especial, por su originalidad, merecen los nefoscopios, que permitían medir la dirección y velocidad de las nubes, o los teodolitos,  que eran usados para determinar el viento en altura, realizando un seguimiento de globos piloto rellenos de hidrógeno. Actualmente estos aparatos están en desuso.

Se muestran también algunos de los primeros instrumentos para la observación automática que se instalaron en nuestros aeropuertos, como el transmisómetro, que realiza medidas de visibilidad en pista, o el ceilómetro, que realiza medidas de altura de las nubes. Existe también una estación meteorológica automática, una replica de un radar meteorológico, así como un moderno globo sonda, que al elevarse determina la temperatura, humedad y viento en las distintas capas de la atmósfera.

La muestra se completa con fondos bibliográficos singulares y de gran valor histórico, como cuadernos de observación, mapas manuscritos, libros y fotografías. Los teletipos y facsímiles que se pueden ver, permitían transmitir información codificada y mapas, aunque con la innovación tecnológica se dejaron de utilizar en la década de 1990.

Se incluyen dos audiovisuales, uno sobre las actividades y servicios que presta AEMET y otro sobre la clasificación de los distintos tipos de nubes. Como colofón a esta excelente exposición, se muestran las espectaculares fotografías finalistas del concurso organizado por la Asociación Meteorológica Española en 2008.

FUENTE: madri+d

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