El próximo jueves -18 de marzo- impartiré en Madrid (Centro Cultural Francisco Fatou de Villa de Vallecas, c) Manuel Vélez nº 10) una conferencia titulada “Espacios y mapas del tiempo a través del tiempo”, donde esbozaré algunos de los acontecimientos y personajes que fueron contribuyendo al desarrollo de lo que popularmente conocemos como “mapas del tiempo”, ligados en la mayoría de los casos a la predicción meteorológica.
Los pronósticos se vieron impulsados de forma determinante por la incidencia que tuvo una fuerte tormenta ocurrida el 14 de noviembre de 1854 en el sur de la actual Rusia. Luchaban por aquel entonces los rusos contra los ingleses y franceses en la Guerra de Crimea y éstos últimos sufrieron un duro revés como consecuencia de la tormenta, destruyéndose gran parte de la flota que tenían en el puerto de Balaclava, en Crimea.

El entonces Emperador de Francia, Napoleón III, pidió al astrónomo imperial y Director por aquel entonces del Observatorio de París, Urbain Le Verrier (1811-1877), que investigase si aquella terrible tormenta podía haber sido prevista con antelación. En aquella época ya se efectuaban observaciones meteorológicas en distintas ciudades europeas, pero todavía no se transmitían de forma simultánea los registros, al no estar aún extendido el uso del telégrafo para tal fin. Le Verrier recorrió distintos países europeos, recopilando datos del día de la tormenta y pronto llegó a la conclusión de que de haberse conocido “en tiempo real” las observaciones, se podía haber deducido la trayectoria de la “tormenta” (en verdad se trataba de una profunda borrasca) y haber predecido con antelación su llegada al puerto de Balaclava.

Le Verrier tuvo luz verde para establecer en Francia una primera red de puntos de observación conectados por telégrafo, posibilitando la transmisión de informes meteorológicos y la emisión de avisos, lo que supuso un antes y un después en la historia de la Meteorología. Pongo a continuación un mapa con la evolución del tiempo en distintos lugares de Francia el 7 de mayo de 1865. Mapas como éste fueron los precursores de los mapas de isobaras que hoy en día siguen utilizándose, habiéndose convertido en una herramienta fundamental tanto para el análisis meteorológico como para la predicción.














A la vista de los anteriores mapas, es fácil deducir que si bien el paso del borrascón será rápido (principal rasgo de las ciclogénesis explosivas), la incidencia del viento será muy alta, lo que inevitablemente causará problemas. Tras llevar toda esta semana pendiente de esta interesante situación sinóptica (interesante por su excepcionalidad, lo que la hace digna de estudio), creo que conviene tomarse muy en serio las recomendaciones que se han empezado a dar, evitando desplazarse por carretera o salir a la calle, salvo que sea estrictamente necesario, entre mañana sábado a primeras horas de la tarde (por el interior peninsular y extremo occidental principalmente) y madrugada y primeras horas de la mañana (Galicia y área cantábrica). Tratemos entre todos de minimizar los efectos devastadores que, sin lugar a dudas, tendrá este fortísimo temporal de viento que pasará a formar parte de la historia meteorológica de España.












